Legalidad/legitimidad: Como todo
conocimiento dentro de las ciencias sociales estos dos conceptos están unidos, el
ciudadano medio, muchas veces critica la ley, con varios argumentos y entre
estos escuchamos “esta ley es ilegítima”, ¿Pero se podría afirmar ello de una
ley de la república que cumple con todos los requisitos formales y materiales
para ser suficientemente legitima según nuestro ordenamiento jurídico no lo
es?, aquí entraríamos en un debate viejo cuyo fundamento y solución termina
siendo la misma: cambio constitucional.
La constitución que hoy nos
rige fue establecida en un gobierno de facto, más allá de todo el blanqueamiento político a la que ha sido
sometida en las reformas constitucionales ese hecho básico e innegable sigue
afectando a su núcleo duro. Los valores que ampara esta constitución son solo
de unos pocos, una gran parte de la ciudadanía sabe que es injusta y que es un
texto hipócrita que propone la igualdad con valor y derecho, y no es más que
una declaración de “buenas intenciones” para esconder el trasfondo que propende
a la división social en
base a una protección exagerada al derecho de propiedad, más incluso que el derecho a la
vida o la igualdad a la educación, derechos básicos para avanzar uniformemente
como sociedad, sin dejar atrás a grupos de chilenos. Sabemos que es así y de
una manera totalmente sumisa, como hace años atrás; se alega sobre la falta de
consecuencia entre los valores de la sociedad chilena en su consumo y las leyes
que la rigen, sin tomar acciones reales que inciten a cambiar la base hecha por
las esferas de poder. Así el fantasma de la dictadura nos persigue, ya que nos
dejó una herencia detestable como la constitución, y una falta de legitimidad
en el sentido material, y espiritual, que se demuestra en la legislación
actual. Este círculo vicioso tiene
solución y está en educarnos y concientizarnos con la realidad, para que cuando
llegue el momento de rebelarnos y tener la constitución que nos merecemos, sea
democrática y consecuente, para no dejar a nadie atrás, y conectar
sustancialmente legalidad y legitimidad dada por el pueblo de Chile.
¿Le
temes a este cambio?...
Atte.,
Con esperanza, Una
Chilena cualquiera.

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