sábado, 16 de marzo de 2013

CONTEXTO DEL CASO AGUA EN CHILE


Legalidad/legitimidad: Como todo conocimiento dentro de las ciencias sociales estos dos conceptos están unidos, el ciudadano medio, muchas veces critica la ley, con varios argumentos y entre estos escuchamos “esta ley es ilegítima”, ¿Pero se podría afirmar ello de una ley de la república que cumple con todos los requisitos formales y materiales para ser suficientemente legitima según nuestro ordenamiento jurídico no lo es?, aquí entraríamos en un debate viejo cuyo fundamento y solución termina siendo la misma: cambio constitucional.

La constitución que hoy nos rige fue establecida en un gobierno de facto, más allá de todo el blanqueamiento político a la que ha sido sometida en las reformas constitucionales ese hecho básico e innegable sigue afectando a su núcleo duro. Los valores que ampara esta constitución son solo de unos pocos, una gran parte de la ciudadanía sabe que es injusta y que es un texto hipócrita que propone la igualdad con valor y derecho, y no es más que una declaración de “buenas intenciones” para esconder el trasfondo que propende a la división social en base a una protección exagerada al derecho de propiedad, más incluso que el derecho a la vida o la igualdad a la educación, derechos básicos para avanzar uniformemente como sociedad, sin dejar atrás a grupos de chilenos. Sabemos que es así y de una manera totalmente sumisa, como hace años atrás; se alega sobre la falta de consecuencia entre los valores de la sociedad chilena en su consumo y las leyes que la rigen, sin tomar acciones reales que inciten a cambiar la base hecha por las esferas de poder. Así el fantasma de la dictadura nos persigue, ya que nos dejó una herencia detestable como la constitución, y una falta de legitimidad en el sentido material, y espiritual, que se demuestra en la legislación actual. Este círculo vicioso tiene solución y está en educarnos y concientizarnos con la realidad, para que cuando llegue el momento de rebelarnos y tener la constitución que nos merecemos, sea democrática y consecuente, para no dejar a nadie atrás, y conectar sustancialmente legalidad y legitimidad dada por el pueblo de Chile.
¿Le temes a este cambio?...

Atte., 
Con esperanza, Una Chilena cualquiera.

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